La distinción formulada por Jacques Maritain entre «actuar como cristiano» y «actuar en tanto que cristiano» es frecuentemente interpretada como la oposición entre la expresión de una fe discreta y la de una fe explícitamente reivindicada en el espacio público. El artículo sostiene que esta lectura es inadecuada. A partir de un análisis del anexo «Estructura de la acción» de El humanismo integral y de la Carta sobre la independencia, muestra que esta distinción pertenece a una arquitectura de los órdenes de acción, articulando el plano espiritual y el plano temporal. La confrontación con la crítica contemporánea de William Cavanaugh permite precisar sus implicaciones eclesiológicas y políticas, y poner de relieve su alcance para la reflexión contemporánea sobre la responsabilidad y el pluralismo cristianos.
Pregunta y contexto
La distinción que establece Jacques Maritain entre actuar como cristiano y actuar en cuanto cristiano se utiliza habitualmente para diferenciar las formas de estar en el mundo de un cristiano. Por un lado, tendríamos una presencia discreta, íntima, en la que la fe personal, aunque evidentemente pueda influir en mi acción o en mi deliberación política, seguiría siendo siempre una presencia en uno mismo. El agir en em cristiano, desde esta perspectiva, se presenta fundamentalmente como un actuar en el que la referencia a la fe se referiría únicamente a la persona concreta. Por otro lado, el actuar como cristiano designaría una presencia en el mundo en la que la fe se manifestaría, sería explícita, incluso reivindicada. La fe serviría entonces de justificación manifiesta a la elección o a la acción. Es fácil…